Hace ya más de 20 días que acabé mi ayuno, y estado esperando no solo a conocer los efectos inmediatos que tuvo en mi, sino percibir si algo cambiaba con la distancia que da el tiempo transcurrido.
La verdad es que si me viene a la mente una frase, la primera es “reto conseguido”. De hecho, nunca me había planteado hacer una ayuno porque me daba auténtico miedo no comer; era un pánico atávico que tenía directo desde el inconsciente a no cubrir esta necesidad. Era una sensación muy parecida a lo que expresaría la frase “come hoy que no sabemos cuando volveremos a comer”. Imagínate con este patrón de fondo, lo que podía implicar para mi un ayuno. Por eso, la sensación de logro es patente.
Hay varias observaciones y aprendizajes que he obtenido:
jueves, 6 de agosto de 2009
miércoles, 1 de julio de 2009
HE EMPEZADO UN AYUNO
ayer he empezado un ayuno, sobre todo con ámimo de depurar, limpiar y volver a honrar a mi amigo el cuerpo, al que tengo muy abandonado en general: le exijo mucho y le doy poco. Para mi es un reto, ya que nunca he hecho uno, pero me consta por los testimonios de otras personas, además de que el ayuno haya sido una experiencia de purificación en prácticamente todas las tradiciones espirituales, que merece la pena, y que va más allá de limpiar el cuerpo y adelgazar unos kilos. Parece que se viven otro tipo de experiencias relacionadas con uno mismo, a nivel de energía y conexión. y creo que merece la pena experimentarlo.
Hay multiples opciones para elegir, así que he optado por uno basado en estar 10 días tomando sirope de savia y zumo de limón (parece que dicha combinación provee de todo lo necesario para alimentarse) y tiene muy "buen cartel". lo cierto es que llevo día y medio solo tomando este brebaje, que no sabe mal, y no he pasado hambre, aunque por hábito, olores, y momentos del día, me ha apetecido comer (la vulgar y tan entrañable gula).
Bueno, te contaré al final la experiencia; estoy muy expectante e ilusionado con ella.
Hay multiples opciones para elegir, así que he optado por uno basado en estar 10 días tomando sirope de savia y zumo de limón (parece que dicha combinación provee de todo lo necesario para alimentarse) y tiene muy "buen cartel". lo cierto es que llevo día y medio solo tomando este brebaje, que no sabe mal, y no he pasado hambre, aunque por hábito, olores, y momentos del día, me ha apetecido comer (la vulgar y tan entrañable gula).
Bueno, te contaré al final la experiencia; estoy muy expectante e ilusionado con ella.
jueves, 18 de junio de 2009
PARA QUÉ. LA EXTRAÑA E INCREIBLE IMPORTANCIA DE LA EFICIENCIA
Hace unos días, mi compañero coach Jaime Bacás, que ha puesto en marcha una iniciativa estupenda, llamada www.senderosdeproductividad.com
MI TERCERA VUELTA AL CAMINO

Y allí estaba, una vez más, con esa ilusión del principiante que no es tal, porque sabe o anticipa lo que puede ocurrir. Si el camino tiene algo, una vez te has convertido en peregrino en otras ocasiones, es incertidumbre ilusionante, pues sabes que solo existe la posibilidad del crecimiento, aprendizaje y mejora de uno mismo ( si se va predispuesto a ello, como siempre).
Esta vez el motivo para ir, aunque fueran solo 4 días, era el absorber la energía, el espíritu y la inspiración necesaria para escribir un libro sobre la para mi, tan querida ruta. Aunque en el fondo, este no era más que uno de ellos, pues ese reencuentro conmigo mismo es algo que se ha convertido en imprescindible en mi vida, para tomar nota y constancia de lo importante, de lo que realmente me mueve, de lo que de verdad valoro.
Al tener solo 4 días, elegí la ruta Santiago-Finisterre, unos 90 km para hacer de domingo a miércoles. Curiósamente empezaba mi camino, donde en general se acaba, y ahora me dirigía al fin de la tierra, recuperando la tradición de las antiguas peregrinaciones paganas, pero que en el fondo siempre han estado imbuidas de la interiorización y trancendencia de las grandes corrientes universales.
Y una vez más, no me sentí un extraño pese a hollar por primera vez aquellos preciosos parajes. Maravillosamente, volví a tomar consciencia de los pequeños detalles, de las cosas pequeñas, del “aquí y ahora”, de sol, del verdor de los árboles y del campo en una primavera ya en plenitud…
Qué paisaje, y qué día!!! No pude sustraerme a meter los pies en un arroyo, recordando como en mi primer camino, me negaba tal posibilidad, en pro de cubrir los objetivos del día en cuanto a kms y horarios. ¡cómo han cambiado las cosas! Por lo menos, cuanto más, soy consciente de que el camino no es el llegar, sino la vivencia plena del próximo paso, de lo que ven tus ojos, de lo que siente tu piel y lo que te dice el corazón, aquí y ahora.
El camino me hace tomar contacto de nuevo con la naturaleza con toda intensidad. La lluvia, presente en buena parte de la ruta, se convirtió, contra todo pronóstico, en una amiga, con ese sonido peculiar, rítmico e hipnótico. Cuando estás en marcha, curiosamente, las adversidades meteorológicas pasan a convertirse en un acicate más de la aventura, y las integras como algo que enriquece el día, que lo da forma y lo hace especial. Ya sabes que andando puede suceder cualquier cosa, y la meteorología es algo que queda fuera de nuestra jurisdicción, con lo que a diferencia de la vida cotidiana, aceptas mucho antes que lo que ocurra, “bien ocurrido está”, ¡y eso incluye el acabar hecho una sopa!
Esta vez el motivo para ir, aunque fueran solo 4 días, era el absorber la energía, el espíritu y la inspiración necesaria para escribir un libro sobre la para mi, tan querida ruta. Aunque en el fondo, este no era más que uno de ellos, pues ese reencuentro conmigo mismo es algo que se ha convertido en imprescindible en mi vida, para tomar nota y constancia de lo importante, de lo que realmente me mueve, de lo que de verdad valoro.
Al tener solo 4 días, elegí la ruta Santiago-Finisterre, unos 90 km para hacer de domingo a miércoles. Curiósamente empezaba mi camino, donde en general se acaba, y ahora me dirigía al fin de la tierra, recuperando la tradición de las antiguas peregrinaciones paganas, pero que en el fondo siempre han estado imbuidas de la interiorización y trancendencia de las grandes corrientes universales.
Y una vez más, no me sentí un extraño pese a hollar por primera vez aquellos preciosos parajes. Maravillosamente, volví a tomar consciencia de los pequeños detalles, de las cosas pequeñas, del “aquí y ahora”, de sol, del verdor de los árboles y del campo en una primavera ya en plenitud…Qué paisaje, y qué día!!! No pude sustraerme a meter los pies en un arroyo, recordando como en mi primer camino, me negaba tal posibilidad, en pro de cubrir los objetivos del día en cuanto a kms y horarios. ¡cómo han cambiado las cosas! Por lo menos, cuanto más, soy consciente de que el camino no es el llegar, sino la vivencia plena del próximo paso, de lo que ven tus ojos, de lo que siente tu piel y lo que te dice el corazón, aquí y ahora.
El camino me hace tomar contacto de nuevo con la naturaleza con toda intensidad. La lluvia, presente en buena parte de la ruta, se convirtió, contra todo pronóstico, en una amiga, con ese sonido peculiar, rítmico e hipnótico. Cuando estás en marcha, curiosamente, las adversidades meteorológicas pasan a convertirse en un acicate más de la aventura, y las integras como algo que enriquece el día, que lo da forma y lo hace especial. Ya sabes que andando puede suceder cualquier cosa, y la meteorología es algo que queda fuera de nuestra jurisdicción, con lo que a diferencia de la vida cotidiana, aceptas mucho antes que lo que ocurra, “bien ocurrido está”, ¡y eso incluye el acabar hecho una sopa!
jueves, 4 de junio de 2009
MOMENTOS
Dicen por ahí los que saben, que la vida, más que un continuum, es una sucesión de momentos, que son los realmente significativos para uno. Esta sucesión de momentos puede ser más o menos reiterada. Si nos hiciéramos la pregunta: ¿qué recuerdas de tu vida? Traeríamos al presente varios momentos del pasado, que tienen un significado, o han dejado una potente huella, sobre todo emocional.
Los momentos de la vida dan sentido a esta. Como aficionado a la historia militar, siempre me ha llamado la atención que la vida de un soldado en tiempo de guerra, casi universalmente y con independencia de la época, ha sido una acumulación reiterada de no hacer nada significativo, vida de cuartel, marchas, contramarchas, rutinas, hasta desembocar (solo en algunos casos) en el momento memorable, para bien o para mal: la batalla.
Los momentos de la vida dan sentido a esta. Como aficionado a la historia militar, siempre me ha llamado la atención que la vida de un soldado en tiempo de guerra, casi universalmente y con independencia de la época, ha sido una acumulación reiterada de no hacer nada significativo, vida de cuartel, marchas, contramarchas, rutinas, hasta desembocar (solo en algunos casos) en el momento memorable, para bien o para mal: la batalla.
martes, 5 de mayo de 2009
¿DONDE SE HA IDO LA ILUSIÓN?
a ver que opinas de esto:
Acaba de salir una encuesta de Demoscopia, del mes de Abril en España, donde se da este dato: “la gran mayoría de los entrevistados está satisfecho con su vida, aunque (Y ATENCIÓN) el 67% no tiene en mente ningún proyecto que le haga sentirse ilusionado; y es llamativo que incluso entre los más jóvenes la falta de ilusión sea mayoritaria. El porcentaje de ilusionados (un 33%) es notablemente menor que el que arrojaban los sondeos realizados entre 1980 y 1990, según las estadísticas de metroscopia”
Pero... ¿es posible? Y los jóvenes, ¿sin ilusiones importantes antes de los 30 años? ¿qué modelo de sociedad hemos construido? Creo que no somos conscientes de la importancia de la ilusión en la vida. porque la ilusión, es el motor, la gasolina, para una vida plena, para vivir la vida con mayúsculas, para no pasar por aquí, sino vivir, para levantarse con ganas de levantarse, con sangre en las venas, para que la vida tenga sentido, para que el camino merezca la pena...
Si no, ¿que estamos haciendo? somos lo más parecido a un robot "meresignoaloquetengo", que es lo que hay. El modelo que hemos montado, se circunscribe a que "seamos realistas", no soñemos, y a tumbar a aquellos que sí quieren ir en pos de sus sueños, por descabellados que sean.
la primera pregunta que te hago es esta:
¿eres de ese grupo del 67 % que no tiene proyectos importantes que le ilusionen? si no es así, enhorabuena, pero si es así,
¿en qué medida crees que te lo puedes permitir?
¿crees que esta es la vida que hay, y estás dispuesto a seguir pasando por ella?
¿cual es el primer y sencillo paso que vas a dar para volver a recuperar la ilusión?
Tal vez una persona en esta situación lo que tiene en el fondo, es miedo. Miedo a reconocer que esta no es la vida que quería para ella, que no se atreve a mover pieza para cambiar algo, que se ha acostumbrado a lo cómodo, que no significa a lo que le conviene... Hay una frase que me dejó en fuera de juego la primera vez que la vi:
"Normalmente, aquello que tememos hacer, es lo que debemos hacer".
Pero al miedo a redirigir la vida en una dirección mucho más plena e ilusionante, se le puede gestionar detectando:
- ¿qué te ilusiona o que te ilusionaría?
- ¿cual es el primer pequeño paso que vas a dar en esa dirección?
- ¿cuando, concretamente, vas a dar ese paso?
Y cogiendo al toro por los cuernos, enfrentándonos a ese miedo, porque al final, descubriremos en la mayoría de los casos, como ya nos habrá pasado un millón de veces, que no era para tanto.
Acaba de salir una encuesta de Demoscopia, del mes de Abril en España, donde se da este dato: “la gran mayoría de los entrevistados está satisfecho con su vida, aunque (Y ATENCIÓN) el 67% no tiene en mente ningún proyecto que le haga sentirse ilusionado; y es llamativo que incluso entre los más jóvenes la falta de ilusión sea mayoritaria. El porcentaje de ilusionados (un 33%) es notablemente menor que el que arrojaban los sondeos realizados entre 1980 y 1990, según las estadísticas de metroscopia”
Pero... ¿es posible? Y los jóvenes, ¿sin ilusiones importantes antes de los 30 años? ¿qué modelo de sociedad hemos construido? Creo que no somos conscientes de la importancia de la ilusión en la vida. porque la ilusión, es el motor, la gasolina, para una vida plena, para vivir la vida con mayúsculas, para no pasar por aquí, sino vivir, para levantarse con ganas de levantarse, con sangre en las venas, para que la vida tenga sentido, para que el camino merezca la pena...
Si no, ¿que estamos haciendo? somos lo más parecido a un robot "meresignoaloquetengo", que es lo que hay. El modelo que hemos montado, se circunscribe a que "seamos realistas", no soñemos, y a tumbar a aquellos que sí quieren ir en pos de sus sueños, por descabellados que sean.
la primera pregunta que te hago es esta:
¿eres de ese grupo del 67 % que no tiene proyectos importantes que le ilusionen? si no es así, enhorabuena, pero si es así,
¿en qué medida crees que te lo puedes permitir?
¿crees que esta es la vida que hay, y estás dispuesto a seguir pasando por ella?
¿cual es el primer y sencillo paso que vas a dar para volver a recuperar la ilusión?
Tal vez una persona en esta situación lo que tiene en el fondo, es miedo. Miedo a reconocer que esta no es la vida que quería para ella, que no se atreve a mover pieza para cambiar algo, que se ha acostumbrado a lo cómodo, que no significa a lo que le conviene... Hay una frase que me dejó en fuera de juego la primera vez que la vi:
"Normalmente, aquello que tememos hacer, es lo que debemos hacer".
Pero al miedo a redirigir la vida en una dirección mucho más plena e ilusionante, se le puede gestionar detectando:
- ¿qué te ilusiona o que te ilusionaría?
- ¿cual es el primer pequeño paso que vas a dar en esa dirección?
- ¿cuando, concretamente, vas a dar ese paso?
Y cogiendo al toro por los cuernos, enfrentándonos a ese miedo, porque al final, descubriremos en la mayoría de los casos, como ya nos habrá pasado un millón de veces, que no era para tanto.
lunes, 13 de abril de 2009
“Papá, todo el mundo tiene que morir alguna vez”
Esta frase me ha impresionado profundamente.
¿Quién la dijo? María Paola Parisse. ¿Dónde? En Onna, una de las localidades que han quedado arrasadas en el terremoto de Italia. Reproduzco este párrafo de la noticia, que nos aproxima a ese instante: “Giustino (periodista) repite entre lágrimas a su compañero que vio como morían sus dos hijos y que no pudo hacer nada por ellos. La casa se los tragó y quedaron indemnes él y su esposa, Dina Sette. La joven María Paola consiguió reunir en un segundo la lucidez, los reflejos y la madurez suficientes para despedirse de esta vida consolando a su padre: “sólo tuvo tiempo de decirme: “Papá, todo el mundo tiene que morir alguna vez”, y el techo se le cayó encima”.
domingo, 22 de marzo de 2009
pero... ¿por qué reconocemos tan poco?
sigo en la uvi, y ayer le dije a Héctor, el enfermero que atiende a mi hija Candela, que les agradecíamos mucho el cariño y la profesionalidad de que hacían gala todo el equipo que trabaja aquí. En verdad parece que son sus hijos! él se emocionó, nos dio las gracias, y hoy, en "A vivir Madrid", de la Ser, donde colaboro, he dedicado mis 5 minutos a reconocer la labor de estos profesionales, y el ejemplo de humanidad y amor que significan. Ni que decir tiene que la gente de la uvi lo ha agradecido mucho, ha sido emocionante.
Pero lo que más me ha impactado ha sido un comentario de otro de los enfermeros del turno de tarde, que me ha dicho:
"es que nunca nos hacen estos reconocimientos". yo no me lo podía creer, y le he preguntado: "¿nunca?" a lo que me ha respondido: "casi nunca, pero siempre cuando sale algo mal, se nos recrimina". Después, me ha comentado que sabe que hay gente que está muy contenta del trato recibido, y agradecida (y así me consta, hablando con otros padres de niños ingresados aquí, que opinan lo mismo que yo sobre la extraordinaria atención que recibimos). la cuestión es que NO SE LO DICEN. En definitiva, que lo pensamos, pero NO LO DECIMOS!
Pero... ¿tanto cuesta? todos los humanos necesitamos reconocimiento, y si es así... ¿qué nos lleva a no hacerlo, cuando incluso lo pensamos? ¿creemos que es obvio? ¿no sabemos gestionar la emoción de decirlo, o de recibir el agradecimiento? ¿nos parece poco importante? ¿nos da corte? Sea lo que sea, por favor, ¡vamos a reconocer más! Te invito a que no lo pienses; cuando lo sientas, ¡dilo! es barato, rápido, y genera una amplia satisfacción en quien lo da, y en quien lo recibe. Por favor, pon tu granito de arena para humanizar el mundo, y desde este momento, no te acuestes un solo día sin reconocer algo a alguien, lo más pequeño, lo más nimio: todo vale, siempre que sea de verdad. Te aseguro que será una de las pequeñas grandes acciones que darán más sentido a tu vida.
gracias por humanizar el mundo
Pero lo que más me ha impactado ha sido un comentario de otro de los enfermeros del turno de tarde, que me ha dicho:
"es que nunca nos hacen estos reconocimientos". yo no me lo podía creer, y le he preguntado: "¿nunca?" a lo que me ha respondido: "casi nunca, pero siempre cuando sale algo mal, se nos recrimina". Después, me ha comentado que sabe que hay gente que está muy contenta del trato recibido, y agradecida (y así me consta, hablando con otros padres de niños ingresados aquí, que opinan lo mismo que yo sobre la extraordinaria atención que recibimos). la cuestión es que NO SE LO DICEN. En definitiva, que lo pensamos, pero NO LO DECIMOS!
Pero... ¿tanto cuesta? todos los humanos necesitamos reconocimiento, y si es así... ¿qué nos lleva a no hacerlo, cuando incluso lo pensamos? ¿creemos que es obvio? ¿no sabemos gestionar la emoción de decirlo, o de recibir el agradecimiento? ¿nos parece poco importante? ¿nos da corte? Sea lo que sea, por favor, ¡vamos a reconocer más! Te invito a que no lo pienses; cuando lo sientas, ¡dilo! es barato, rápido, y genera una amplia satisfacción en quien lo da, y en quien lo recibe. Por favor, pon tu granito de arena para humanizar el mundo, y desde este momento, no te acuestes un solo día sin reconocer algo a alguien, lo más pequeño, lo más nimio: todo vale, siempre que sea de verdad. Te aseguro que será una de las pequeñas grandes acciones que darán más sentido a tu vida.
gracias por humanizar el mundo
MUCHA HUMANIDAD
Me parece que mirar la realidad a parcelas donde habitualmente no miramos, la enriquece, y da esperanza. en este caso, me estoy refiriendo a fijar nuestra mirada en la grandeza de las personas, en la mejor versión de las mismas.
y para conseguir eso, solo hay que dar la vuelta a una situación adversa, ni más ni menos, porque todo lo que nos pasa tiene más de una lectura.
y para conseguir eso, solo hay que dar la vuelta a una situación adversa, ni más ni menos, porque todo lo que nos pasa tiene más de una lectura.
LA ESTUPENDA EXPERIENCIA DEL "CHALLENGE"
Hace unos días, participé en una magnifica experiencia promovida por la EBS (Extremadura Business School), en el marco incomparable del parque nacional de Monfragüe, en Cáceres:
El challenge 2009. Y ¿ué es “el challenge”? pues una actividad de dos días en el campo, en equipos, para la mejora de la toma de decisiones extremas, y la capacidad de negociación. Además de la increíble capacidad de organización de Carlos Ongallo y su equipo, con una logística impecable (todos los detalles, desde las comuniaciones, los uniformes, el diseño, eran impresionantes), tuvimos la suerte de contar con un experto israelí en seguridad y técnicas antiterroristas, y el gran Guillermo Sánchez, un negociador expertisimo y una gran persona.
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