Hace un par de días la preocupación me asaltó bastante. Estuve hablando con una pedagoga infantil a cargo de un grupo de preescolar (de 3 a 4 años) y me comentaba que los principales problemas que tenían los niños es que comparado con hace unos años, hablan y sobre todo escuchan mucho peor. En cuanto al tema de la escucha, no es que escucharan peor, es que no escuchan casi nada, que está combinado con la incapacidad cada vez más manifiesta de prestar atención a algo. Además, parece ser que es una opinión bastante general dentro de los profesionales del sector.
domingo, 15 de noviembre de 2009
jueves, 8 de octubre de 2009
LA BELLEZA DE LO IMPERFECTO
Acabo de ver por 3ª vez un maravilloso video colgado en youtube y que me ha mandado mi amiga María, que también te invito a que veas si puedes antes de seguir leyendo: http://www.youtube.com/watch?v=WlUijVWQB78
Y es precioso porque honra algo que somos las personas, y que nos dan vida y unicidad: nuestras imperfecciones. Porque ellas forman parte de mi, y las tuyas de ti. Vivimos en un mundo que persigue lo perfecto, la excelencia, el “siempre más”. Generamos expectativas continuamente que ponen el listón más alto, y exigimos el “mejor y mejor”. Pero todo esto, ¿para qué?. Si tenemos muy claro el “para qué”, y ese “para qué” da sentido a nuestra vida, adelante. En los otros casos, estamos perdiendo el tiempo, la energía, y sobre todo, estamos impidiendo que las pequeñas o grandes imperfecciones de las personas formen parte de nuestra vida.
viernes, 25 de septiembre de 2009
NUESTRA MISERIA MORAL VS. LA DIGNIDAD HUMANA
Noticia que sale en la prensa, el jueves 17 de septiembre, pérdida en la página 37 de un medio nacional: ¡el número de hambrientos supera por primera vez los mil millones!
Ahí es nada. En el siglo XXI, con nuestra sociedad tan avanzada, en el mundo de la tecnología , de internet, de la ciencia, de las pantallas lcd full hd de 40’ con 3 hdmi y sonido envolvente, del iphone 3GS y el nokia N97, de twitter, facebook, linkedin, de la guerra de las marcas tradicionales contra las marcas blancas, de los warrants, las acciones, los derivados, las sicav, los bonus, las pagas extras, etc, etc, existe este pequeño detalle: un 15% de la población mundial pasa hambre.
Ahí es nada. En el siglo XXI, con nuestra sociedad tan avanzada, en el mundo de la tecnología , de internet, de la ciencia, de las pantallas lcd full hd de 40’ con 3 hdmi y sonido envolvente, del iphone 3GS y el nokia N97, de twitter, facebook, linkedin, de la guerra de las marcas tradicionales contra las marcas blancas, de los warrants, las acciones, los derivados, las sicav, los bonus, las pagas extras, etc, etc, existe este pequeño detalle: un 15% de la población mundial pasa hambre.
lunes, 14 de septiembre de 2009
UNA EXTRAORDINARIA EXPERIENCIA: EL CURSO “APRENDIENDO A SER LIBRES”
Ya ha pasado el verano. Y hoy me siento como hace mucho tiempo no me sentía: en paz, sereno, queriéndome a mi mismo, y sobre todo, más sabio y más libre. Este estado transformador de la realidad, se ha generado en una experiencia que he vivido hace 20 días y que posiblemente haya sido lo más potente que he hecho nunca de cara a mi evolución personal.
Durante 9 días de aislamiento en la sierra, de trabajo intensivo con uno mismo, y guiados por lo que para mi ha supuesto una persona muy sabia, un maestro de los que pocas veces te encuentras, he encontrado respuestas, he sanado muchas cosas, he limpiado a destajo, he perdonado, he crecido y me he encontrado con la esencia de mi mismo. Y todo esto provoca un estado de confianza, unas ganas de querer, unas ganas de dar, un sentido de armonía con todo lo que te rodea, que no tiene precio. De hecho, me parece que este es nuestro estado natural, cuando nos atrevemos a descubrirlo, a indagar en los “cómos” y sobre todo, a ponernos a ello.
Este curso es puramente emoción y experiencia, ya que el trabajo intelectual se hace antes. Y está basado sobre todo en: primero identificar y limpiar los mandatos familiares que hoy nos condicionan. Si hay una sorpresa mayúscula que me he llevado, es la esclavitud diaria y cotidiana a la que nos someten hoy, ya adultos, estos mandatos familiares: aquellos generados por nuestra madre y nuestro padre, culpables sin culpa de nuestras programaciones, que hoy influyen decisivamente en cómo vivimos la vida, como pensamos, y como sentimos.
Y una vez descubiertos, se procede a un proceso de limpieza, de perdón, y de paulatina liberación del ser esencial que llevamos dentro, y donde el intelecto (que es la única parte de nosotros mismos que es potenciada desde niños, y que se convierte en un tirano para las otras) pasa a jugar sólo el papel que le corresponde, y donde se concilia con el niño que también está dentro de nosotros, y que en la mayoría de los casos, se ha visto privado de lo que todos los niños necesitan más, y no nos han dado ni damos a nuestros hijos: el amor incondicional, o lo que es lo mismo: que nuestros hijos se sientan queridos pase lo que pase, hagan lo que hagan, sean como sean, y no necesiten como nosotros dejar de ser ellos para ganarse el derecho a pertenecer a las familias en las que han nacido.
jueves, 6 de agosto de 2009
¡QUÉ BUENO! (mis aprendizajes sobre el ayuno)
Hace ya más de 20 días que acabé mi ayuno, y estado esperando no solo a conocer los efectos inmediatos que tuvo en mi, sino percibir si algo cambiaba con la distancia que da el tiempo transcurrido.
La verdad es que si me viene a la mente una frase, la primera es “reto conseguido”. De hecho, nunca me había planteado hacer una ayuno porque me daba auténtico miedo no comer; era un pánico atávico que tenía directo desde el inconsciente a no cubrir esta necesidad. Era una sensación muy parecida a lo que expresaría la frase “come hoy que no sabemos cuando volveremos a comer”. Imagínate con este patrón de fondo, lo que podía implicar para mi un ayuno. Por eso, la sensación de logro es patente.
Hay varias observaciones y aprendizajes que he obtenido:
La verdad es que si me viene a la mente una frase, la primera es “reto conseguido”. De hecho, nunca me había planteado hacer una ayuno porque me daba auténtico miedo no comer; era un pánico atávico que tenía directo desde el inconsciente a no cubrir esta necesidad. Era una sensación muy parecida a lo que expresaría la frase “come hoy que no sabemos cuando volveremos a comer”. Imagínate con este patrón de fondo, lo que podía implicar para mi un ayuno. Por eso, la sensación de logro es patente.
Hay varias observaciones y aprendizajes que he obtenido:
miércoles, 1 de julio de 2009
HE EMPEZADO UN AYUNO
ayer he empezado un ayuno, sobre todo con ámimo de depurar, limpiar y volver a honrar a mi amigo el cuerpo, al que tengo muy abandonado en general: le exijo mucho y le doy poco. Para mi es un reto, ya que nunca he hecho uno, pero me consta por los testimonios de otras personas, además de que el ayuno haya sido una experiencia de purificación en prácticamente todas las tradiciones espirituales, que merece la pena, y que va más allá de limpiar el cuerpo y adelgazar unos kilos. Parece que se viven otro tipo de experiencias relacionadas con uno mismo, a nivel de energía y conexión. y creo que merece la pena experimentarlo.
Hay multiples opciones para elegir, así que he optado por uno basado en estar 10 días tomando sirope de savia y zumo de limón (parece que dicha combinación provee de todo lo necesario para alimentarse) y tiene muy "buen cartel". lo cierto es que llevo día y medio solo tomando este brebaje, que no sabe mal, y no he pasado hambre, aunque por hábito, olores, y momentos del día, me ha apetecido comer (la vulgar y tan entrañable gula).
Bueno, te contaré al final la experiencia; estoy muy expectante e ilusionado con ella.
Hay multiples opciones para elegir, así que he optado por uno basado en estar 10 días tomando sirope de savia y zumo de limón (parece que dicha combinación provee de todo lo necesario para alimentarse) y tiene muy "buen cartel". lo cierto es que llevo día y medio solo tomando este brebaje, que no sabe mal, y no he pasado hambre, aunque por hábito, olores, y momentos del día, me ha apetecido comer (la vulgar y tan entrañable gula).
Bueno, te contaré al final la experiencia; estoy muy expectante e ilusionado con ella.
jueves, 18 de junio de 2009
PARA QUÉ. LA EXTRAÑA E INCREIBLE IMPORTANCIA DE LA EFICIENCIA
Hace unos días, mi compañero coach Jaime Bacás, que ha puesto en marcha una iniciativa estupenda, llamada www.senderosdeproductividad.com
MI TERCERA VUELTA AL CAMINO

Y allí estaba, una vez más, con esa ilusión del principiante que no es tal, porque sabe o anticipa lo que puede ocurrir. Si el camino tiene algo, una vez te has convertido en peregrino en otras ocasiones, es incertidumbre ilusionante, pues sabes que solo existe la posibilidad del crecimiento, aprendizaje y mejora de uno mismo ( si se va predispuesto a ello, como siempre).
Esta vez el motivo para ir, aunque fueran solo 4 días, era el absorber la energía, el espíritu y la inspiración necesaria para escribir un libro sobre la para mi, tan querida ruta. Aunque en el fondo, este no era más que uno de ellos, pues ese reencuentro conmigo mismo es algo que se ha convertido en imprescindible en mi vida, para tomar nota y constancia de lo importante, de lo que realmente me mueve, de lo que de verdad valoro.
Al tener solo 4 días, elegí la ruta Santiago-Finisterre, unos 90 km para hacer de domingo a miércoles. Curiósamente empezaba mi camino, donde en general se acaba, y ahora me dirigía al fin de la tierra, recuperando la tradición de las antiguas peregrinaciones paganas, pero que en el fondo siempre han estado imbuidas de la interiorización y trancendencia de las grandes corrientes universales.
Y una vez más, no me sentí un extraño pese a hollar por primera vez aquellos preciosos parajes. Maravillosamente, volví a tomar consciencia de los pequeños detalles, de las cosas pequeñas, del “aquí y ahora”, de sol, del verdor de los árboles y del campo en una primavera ya en plenitud…
Qué paisaje, y qué día!!! No pude sustraerme a meter los pies en un arroyo, recordando como en mi primer camino, me negaba tal posibilidad, en pro de cubrir los objetivos del día en cuanto a kms y horarios. ¡cómo han cambiado las cosas! Por lo menos, cuanto más, soy consciente de que el camino no es el llegar, sino la vivencia plena del próximo paso, de lo que ven tus ojos, de lo que siente tu piel y lo que te dice el corazón, aquí y ahora.
El camino me hace tomar contacto de nuevo con la naturaleza con toda intensidad. La lluvia, presente en buena parte de la ruta, se convirtió, contra todo pronóstico, en una amiga, con ese sonido peculiar, rítmico e hipnótico. Cuando estás en marcha, curiosamente, las adversidades meteorológicas pasan a convertirse en un acicate más de la aventura, y las integras como algo que enriquece el día, que lo da forma y lo hace especial. Ya sabes que andando puede suceder cualquier cosa, y la meteorología es algo que queda fuera de nuestra jurisdicción, con lo que a diferencia de la vida cotidiana, aceptas mucho antes que lo que ocurra, “bien ocurrido está”, ¡y eso incluye el acabar hecho una sopa!
Esta vez el motivo para ir, aunque fueran solo 4 días, era el absorber la energía, el espíritu y la inspiración necesaria para escribir un libro sobre la para mi, tan querida ruta. Aunque en el fondo, este no era más que uno de ellos, pues ese reencuentro conmigo mismo es algo que se ha convertido en imprescindible en mi vida, para tomar nota y constancia de lo importante, de lo que realmente me mueve, de lo que de verdad valoro.
Al tener solo 4 días, elegí la ruta Santiago-Finisterre, unos 90 km para hacer de domingo a miércoles. Curiósamente empezaba mi camino, donde en general se acaba, y ahora me dirigía al fin de la tierra, recuperando la tradición de las antiguas peregrinaciones paganas, pero que en el fondo siempre han estado imbuidas de la interiorización y trancendencia de las grandes corrientes universales.
Y una vez más, no me sentí un extraño pese a hollar por primera vez aquellos preciosos parajes. Maravillosamente, volví a tomar consciencia de los pequeños detalles, de las cosas pequeñas, del “aquí y ahora”, de sol, del verdor de los árboles y del campo en una primavera ya en plenitud…Qué paisaje, y qué día!!! No pude sustraerme a meter los pies en un arroyo, recordando como en mi primer camino, me negaba tal posibilidad, en pro de cubrir los objetivos del día en cuanto a kms y horarios. ¡cómo han cambiado las cosas! Por lo menos, cuanto más, soy consciente de que el camino no es el llegar, sino la vivencia plena del próximo paso, de lo que ven tus ojos, de lo que siente tu piel y lo que te dice el corazón, aquí y ahora.
El camino me hace tomar contacto de nuevo con la naturaleza con toda intensidad. La lluvia, presente en buena parte de la ruta, se convirtió, contra todo pronóstico, en una amiga, con ese sonido peculiar, rítmico e hipnótico. Cuando estás en marcha, curiosamente, las adversidades meteorológicas pasan a convertirse en un acicate más de la aventura, y las integras como algo que enriquece el día, que lo da forma y lo hace especial. Ya sabes que andando puede suceder cualquier cosa, y la meteorología es algo que queda fuera de nuestra jurisdicción, con lo que a diferencia de la vida cotidiana, aceptas mucho antes que lo que ocurra, “bien ocurrido está”, ¡y eso incluye el acabar hecho una sopa!
jueves, 4 de junio de 2009
MOMENTOS
Dicen por ahí los que saben, que la vida, más que un continuum, es una sucesión de momentos, que son los realmente significativos para uno. Esta sucesión de momentos puede ser más o menos reiterada. Si nos hiciéramos la pregunta: ¿qué recuerdas de tu vida? Traeríamos al presente varios momentos del pasado, que tienen un significado, o han dejado una potente huella, sobre todo emocional.
Los momentos de la vida dan sentido a esta. Como aficionado a la historia militar, siempre me ha llamado la atención que la vida de un soldado en tiempo de guerra, casi universalmente y con independencia de la época, ha sido una acumulación reiterada de no hacer nada significativo, vida de cuartel, marchas, contramarchas, rutinas, hasta desembocar (solo en algunos casos) en el momento memorable, para bien o para mal: la batalla.
Los momentos de la vida dan sentido a esta. Como aficionado a la historia militar, siempre me ha llamado la atención que la vida de un soldado en tiempo de guerra, casi universalmente y con independencia de la época, ha sido una acumulación reiterada de no hacer nada significativo, vida de cuartel, marchas, contramarchas, rutinas, hasta desembocar (solo en algunos casos) en el momento memorable, para bien o para mal: la batalla.
martes, 5 de mayo de 2009
¿DONDE SE HA IDO LA ILUSIÓN?
a ver que opinas de esto:
Acaba de salir una encuesta de Demoscopia, del mes de Abril en España, donde se da este dato: “la gran mayoría de los entrevistados está satisfecho con su vida, aunque (Y ATENCIÓN) el 67% no tiene en mente ningún proyecto que le haga sentirse ilusionado; y es llamativo que incluso entre los más jóvenes la falta de ilusión sea mayoritaria. El porcentaje de ilusionados (un 33%) es notablemente menor que el que arrojaban los sondeos realizados entre 1980 y 1990, según las estadísticas de metroscopia”
Pero... ¿es posible? Y los jóvenes, ¿sin ilusiones importantes antes de los 30 años? ¿qué modelo de sociedad hemos construido? Creo que no somos conscientes de la importancia de la ilusión en la vida. porque la ilusión, es el motor, la gasolina, para una vida plena, para vivir la vida con mayúsculas, para no pasar por aquí, sino vivir, para levantarse con ganas de levantarse, con sangre en las venas, para que la vida tenga sentido, para que el camino merezca la pena...
Si no, ¿que estamos haciendo? somos lo más parecido a un robot "meresignoaloquetengo", que es lo que hay. El modelo que hemos montado, se circunscribe a que "seamos realistas", no soñemos, y a tumbar a aquellos que sí quieren ir en pos de sus sueños, por descabellados que sean.
la primera pregunta que te hago es esta:
¿eres de ese grupo del 67 % que no tiene proyectos importantes que le ilusionen? si no es así, enhorabuena, pero si es así,
¿en qué medida crees que te lo puedes permitir?
¿crees que esta es la vida que hay, y estás dispuesto a seguir pasando por ella?
¿cual es el primer y sencillo paso que vas a dar para volver a recuperar la ilusión?
Tal vez una persona en esta situación lo que tiene en el fondo, es miedo. Miedo a reconocer que esta no es la vida que quería para ella, que no se atreve a mover pieza para cambiar algo, que se ha acostumbrado a lo cómodo, que no significa a lo que le conviene... Hay una frase que me dejó en fuera de juego la primera vez que la vi:
"Normalmente, aquello que tememos hacer, es lo que debemos hacer".
Pero al miedo a redirigir la vida en una dirección mucho más plena e ilusionante, se le puede gestionar detectando:
- ¿qué te ilusiona o que te ilusionaría?
- ¿cual es el primer pequeño paso que vas a dar en esa dirección?
- ¿cuando, concretamente, vas a dar ese paso?
Y cogiendo al toro por los cuernos, enfrentándonos a ese miedo, porque al final, descubriremos en la mayoría de los casos, como ya nos habrá pasado un millón de veces, que no era para tanto.
Acaba de salir una encuesta de Demoscopia, del mes de Abril en España, donde se da este dato: “la gran mayoría de los entrevistados está satisfecho con su vida, aunque (Y ATENCIÓN) el 67% no tiene en mente ningún proyecto que le haga sentirse ilusionado; y es llamativo que incluso entre los más jóvenes la falta de ilusión sea mayoritaria. El porcentaje de ilusionados (un 33%) es notablemente menor que el que arrojaban los sondeos realizados entre 1980 y 1990, según las estadísticas de metroscopia”
Pero... ¿es posible? Y los jóvenes, ¿sin ilusiones importantes antes de los 30 años? ¿qué modelo de sociedad hemos construido? Creo que no somos conscientes de la importancia de la ilusión en la vida. porque la ilusión, es el motor, la gasolina, para una vida plena, para vivir la vida con mayúsculas, para no pasar por aquí, sino vivir, para levantarse con ganas de levantarse, con sangre en las venas, para que la vida tenga sentido, para que el camino merezca la pena...
Si no, ¿que estamos haciendo? somos lo más parecido a un robot "meresignoaloquetengo", que es lo que hay. El modelo que hemos montado, se circunscribe a que "seamos realistas", no soñemos, y a tumbar a aquellos que sí quieren ir en pos de sus sueños, por descabellados que sean.
la primera pregunta que te hago es esta:
¿eres de ese grupo del 67 % que no tiene proyectos importantes que le ilusionen? si no es así, enhorabuena, pero si es así,
¿en qué medida crees que te lo puedes permitir?
¿crees que esta es la vida que hay, y estás dispuesto a seguir pasando por ella?
¿cual es el primer y sencillo paso que vas a dar para volver a recuperar la ilusión?
Tal vez una persona en esta situación lo que tiene en el fondo, es miedo. Miedo a reconocer que esta no es la vida que quería para ella, que no se atreve a mover pieza para cambiar algo, que se ha acostumbrado a lo cómodo, que no significa a lo que le conviene... Hay una frase que me dejó en fuera de juego la primera vez que la vi:
"Normalmente, aquello que tememos hacer, es lo que debemos hacer".
Pero al miedo a redirigir la vida en una dirección mucho más plena e ilusionante, se le puede gestionar detectando:
- ¿qué te ilusiona o que te ilusionaría?
- ¿cual es el primer pequeño paso que vas a dar en esa dirección?
- ¿cuando, concretamente, vas a dar ese paso?
Y cogiendo al toro por los cuernos, enfrentándonos a ese miedo, porque al final, descubriremos en la mayoría de los casos, como ya nos habrá pasado un millón de veces, que no era para tanto.
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