Apenas han pasado 48 horas de la tragedia de los 700
inmigrantes en el Mediterráneo, y ya Europa (o lo que son sus representantes)
se ha alzado primero con grandes voces de solidaridad, y luego con medidas no
tibias, sino lo siguiente, eludiendo el drama humano que supone. ¿Sabes que
entre toda la Unión Europea se dedican 3
millones de Euros al mes para labores de salvamento en el Mediterráneo? (
no quiero mencionar las cifras de los rescates bancarios de miles y miles y
miles de millones por mor de ser acusado de populista…)
Pero más allá de las acciones de nuestros “padres de la
patria” … ¿qué trasfondo hay detrás de todo esto? ¿Qué ocurre para que
tragedias como la muerte de 700 inmigrantes en el Meditérraneo puedan volver (Y
volverán) a ocurrir?Intuyo que una base importante para ello es una emoción
que marca nuestras vidas: el
miedo.
fuente de la fotografía: www.atodomomento.com
Sobre todo, el miedo a perder lo que tenemos se ha
instaurado en nuestra sociedad. ¡Ay que me lo quitan! Es paradójico que a mayor
nivel de desarrollo económico, más apego a nuestras posesiones y calidad de
vida, un egoísmo más acendrado que nos hace perder de vista dos cualidades del
ser humano que quiero creer van el pack básico de toda persona: la compasión y
la hospitalidad.
¿Y por qué creo que llevamos estas dos cualidades/valores de
serie? Porque los niños las tienen. Y los niños son la quintaesencia de los
valores humanos en su pureza. Y no solo los niños: Una gran parte de las
tradiciones religiosas, espirituales y culturales han representado la defensa
de la compasión y la hospitalidad desde la noche de los tiempos.
La compasión puede dar lugar en su definición a muchos
debates, incluida la percepción frecuente erronea de estar relacionada con la
lástima y hacia un inferior, así que voy a exponer una que refleja la idea que
tengo en mente: una emoción
que surge de la percepción del sufrimiento ajeno y
que genera un comportamiento dirigido a eliminar ese sufrimiento y generar bienestar
en las personas que lo padecen
Daniel Goleman y La Compasión. Conferencia TED
Y la hospitalidad creo que genera menos equívocos: ¿nos
suena “dar de comer al hambriento y de comer al sediento”? (hoy hay
mucho miedo a la hospitalidad también)
Lo más curioso de todo esto es que la carencia del sentido
de compasión y de hospitalidad (más allá del que se vive el mismo día de la
tragedia y que una semana más tarde ha sido olvidado en pro del partido de la
champions o de otro caso de corrupción) se da fundamentalmente en las
sociedades en las que más tenemos. Parece que el término “desarrollo” lleva
aparejado una pérdida cada vez más significativa de la compasión y la sensibilidad
hacia el que sufre y al que no tiene. Es un “Sálvese quien pueda” donde mi
objetivo es “yo” y “los míos”, con una miopía digna de encomio.
Por otra parte es natural. Nos han educado para valorar lo
que tenemos y para querer más, para el apego a nuestras propiedades y estilo de
vida que se supone nos da significado de quien somos, y sin las cuales
dejaríamos de ser. Y por ahí no pasamos, señoras y señores. Está muy bien eso
de la compasión, siempre que no me toquen la cartera o la calidad de vida, o
sencillamente, la vida.
Por contraste, probablemente todos conocemos ejemplos a la
vuelta de viajes a otros países “exóticos” y menos desarrollados de los
nuestros donde contamos historias relacionadas con el asombro que produce la
generosidad de gentes y familias que pese a no tener nada, o muy poco, lo
comparten con el viajero. Pero esas
personas, no lo olvidemos, son “subdesarrolladas”, y ya se les pasará cuando
evolucionen…[sic]
www.fotos-bonitas.com
En fin; que en nuestra sociedad, que se supone
mayoritariamente cristiana por ejemplo, la compasión y la hospitalidad de base,
dos piedras angulares de la misma, no están enraizadas ni mucho menos ante el
miedo que tenemos a perder. Cuanta razón le doy a aquellos que postulan que
nuestra sociedad es débil porque solo busca proteger sus privilegios, frente a
aquellos que nada tienen que perder porque nada tienen…
El miedo. Nos ha hecho olvidar que lo que les hacemos a
otros, nos lo hacemos a nosotros mismos; que esa insolidaridad nos aboca a
pagar un precio muy alto por dentro, pues va en dirección contraria a la naturaleza humana, a quien somos. Y no nos damos cuenta que una de las
principales acciones que dan sentido a la vida es precisamente ser de ayuda a
otros, ser de utilidad, contribuir al bien común. Bueno, al fin y al cabo
estamos sumidos en una crisis de “dirección y sobre todo sentido” en Occidente,
así que es comprensible lo que ocurre (que no justificable)
¿Y los gobiernos, políticos y actores que tienen gran
influencia en cambiar las cosas? Están sumidos en el miedo a las reacciones de
los votantes, en los precios electorales a pagar, a los costes económicos que
suponen las acciones de ayuda, misérrimos por otra parte, a las opiniones de los poderes económicos, que
ya habrían entrado en acción si perdieran o ganaran dinero con ello… Además de
utilizar el miedo como herramienta de control masivo de masas, esas masas a las
que pertenecemos tú y yo, nos guste o no. ¿Dónde están los estadistas de talla?
(echo de menos esas personas que serían lo que Churchill supo muy
bien definir: “El político se convierte en estadista cuando
comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”)
El miedo. El miedo a lo distinto, a lo que no entendemos, a
otras maneras de vivir, a otro color de piel, a otra lengua….
El miedo a perder, el apego, el haber comprado ideas a otros
a los que les interesa que pensemos así, el miedo al futuro, al presente, al “no
poder”, a “no ser capaz”, y la asunción definitiva de la resignación, que es
una de las mayores capitulaciones del ser humano…
¡Cuantas motos nos han vendido en cuanto a cómo debe ser el
mundo! Y lo que es peor, cuantas motos hemos comprado.
Me parece que el primer
paso que podríamos dar está relacionado
con asumir la responsabilidad individual en lo que sucede, en la pequeña
parte que nos toca a cada uno, porque es muy fácil diluirse en la inacción del
grupo, o en el “echar la culpa a los que pueden y deben”. ¿Y nosotros? ¿Y tú?
¿Y yo? ¿qué podemos hacer aquí y ahora ya? Seguro que varias cosas, por
pequeñas que sean. Y tal vez esas acciones estén vinculadas a modificar
nuestros pensamientos en torno a cómo vivimos la compasión y la solidaridad, a
nuestras ideas sobre ello, y luego empezar a plasmarlas en la práctica.
Todos queremos que el mundo se transforme, pero como bien
decía Gandhi, “Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo”. Me parece que la
gran revolución pendiente es la revolución del bien común (que para los que más
miedo sienten podríamos transformar en “evolución” para que no asuste la definición).
Acabo con unas palabras del Papa Francisco,
ese gran hombre, con respecto a la tragedia

de los 700: «Son hombres y mujeres como nosotros, hermanos
nuestro que buscan una vida mejor, hambrientos, perseguidos, heridos, explotados,
víctimas de guerras. Buscan una vida mejor… Buscaban la felicidad…”
Si cada uno de nosotros pasáramos un día, solo un
día con una de esas personas en una
patera, o en un campo de refugiados, o saliendo de casa con lo puesto y
abandonando toda una vida huyendo de la guerra, si tuviéramos que proteger y
dar de comer a nuestros hijos y no pudiéramos, todo cambiaría. Pero como eso no
va a suceder (al menos a corto plazo) te invito a que te plantees, y me
plantee, qué voy a hacer mañana para recuperar la compasión. Y te aseguro que
cualquier acción que tomes con respecto a ello dará significado a tu día.
¿Cómo
lo ves? ¿Te apuntas?
si quieres ver otras cosas que escribo
Tengo otro blog:
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en twitter: @josepecoach y @librobuencamino
"subir más alto, para ver más lejos"
Precioso Post, Josepe.
ResponderEliminarGracias por recordarnos practicar la Misericordia, que es el mejor, o uno de los mejores, antídotos contra el miedo.
Llevo unos días quejándome de la vida... soy sincera, me vienen de vez en cuando mis miedos y me dejan k.o. Y es solo cuando vuelvo a darme cuenta de lo afortunada que soy, y doy las gracias, cuando vuelvo a levantarme. Este es el primer paso para poder ser compasivo, agradecer lo que tenemos, que es mucho más de lo que estas pobres personas pueden soñar.... y a partir de ahí, a compartir lo que podamos con quien lo necesite.
Gracias por recordármelo, gracias una vez más.
Casi todos nos quejamos con frecuencia, pero lo importante para mi es lo que tu haces: darte cuenta para cambiar la mirada, muchas gracias por ser así!
EliminarMuchas gracias por tu post, Josepe
ResponderEliminargracias por recordarnos que cualquiera de nosotros podriamos estar en su lugar, quizas a traves de la empatia nos cueste menos aportar ese granito de arena.
y gracias por tu definicion de compasión, me ha encantado.
en realidad es una definición de compasión que he buscado, no soy el padre de la idea :) en cuanto a la empatía, que decirte.... Y además viene en el pack de serie...
EliminarQué bueno Josepe... Líneas que no sólo invitan a la reflexión. Nacer en el lado privilegiado no puede hacer que miremos desde la distancia y anestesiados ante tanto sufrimiento. Ninguno de los " bien posicionados" reaccionaríamos de ese modo de tener a un hijo o un ser querido en estas condiciones. Movámonos desde el amor y no desde el miedo en ninguna de sus perversas consecuencias. Cada quien desde su humilde pero siempre valiosa posibilidad de creer en que es posible transformar mentalidades e injustas estructuras políticas que nos quieren hacer tragar como si fueran normales.
ResponderEliminarEscrito con inteligencia, sensibilidad y corazón...Gracias
Un abrazo. Eva.
hola, Eva, me han encantado dos términos que usas: "anestesiados" y el movernos desde el Amor, esta palabra que cambiaría el mundo (De hecho, el mensaje de Jesús era solo esa palabra: Amor. La doctrina y reglas vinieron después...)
EliminarUna muy buena visión de donde estamos, hacia donde vamos o iremos a no ser que hagamos algo.
ResponderEliminarCada vez hay más gente desplazada de donde está por condiciones que se vienen endureciendo, y no hablo de africanos, hablo de todo el mundo, como ocurrió con españoles que se fueron por la crisis y la falta de trabajo.
Claro que no es lo mismo llegar en avión que en patera, y eso cambia la percepción, pero a fin de cuentas son personas como cada uno de nosotros que nacieron el un lugar distinto, en condiciones distintas pero con las mismas necesidades y desde ya, posibilidades que nosotros
Que estos "despertadores" sean DESPERTADORES
Gracias Josepe
Cristian Abratte
Efectivamente, todos somos personas, Cristian. El día que tomemos conciencia plena de lo que significa eso, cambiarán muchas cosas...
EliminarInteresante reflexión!!! correrse del Yo de nuestro "Mundo limitado "para pensar en Tú y Nosotros.Ser compasivos y solidarios, Se pueden realizar pequeños gestos y acciones cada día, cada uno desde su lugar y hacer la diferencia que nos acerque al pensamiento de que somos uno.
ResponderEliminarSaludos desde Buenos Aires.Argentina. Juana
un beso desde España,. Juana!
EliminarQuerido Maestro, cuanta razon tienes, somos privilegiados porque tenemos opcion a una mejor calidad de vida, pero no somos mejores que ellos.
ResponderEliminarTe agradezco que pongas tu talento de comunicador y tu red de influencia para generar debate con este tema. No podemos ver para otro lado, porque por mi experiencia, al negar la pobreza y desesperacion de otros en algun momento se te voltea la tortilla y lo sufres peor (te lo digo por mi experiencia en Venezuela).
Propongo que hagamos una tormenta de ideas para hacer una accion colectiva para llamar la atencion y exigir soluciones.¿que te parece?.
Cuenta conmigo
Gracias, Diamantina
Hola, Diamantina, que bueno tu testimonio de primera mano! lo que te propongo es que pensemos que cosas podemos hacer cada uno individualmente ahora mismo, y después en una segunda fase, una acción colectiva, te parece? un beso grande!
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