Ya estoy aqui, con el recuerdo imperecedero
de los 7 días vividos en el camino de Santiago, solo como siempre (aunque nunca
estás solo si no quieres), andando, macuto y mi bastón. y aunque a veces parece
que pueda ser lo mismo, nunca lo es. Porque el camino acompaña a la transformación,
está en movimiento como tú y como yo, y el agua del río nunca es la misma.
Pasados los días, se confirma una creencia
que fue forjándose a lo largo de los años. Y es que el efecto del Camino se
nota sobre todo una vez vuelves a casa, pues te descubres en situaciones
cotidianas actuando de otra manera, viéndolas e interpretándolas de forma
distinta. Y esta otra forma suele ser más sabia que la anterior, que es lo
importante.
Me encontré a una mujer sudafricana de 70
años en uno de esos momentos mágicos agazapados en lo a priori intrascendente,
como puede ser pararse a comer un bocadillo en una tabernilla en ruta. Era la
tercera vez que hacía el camino completo desde los pirineos (llevaba andados
por lo tanto en esta ocasión más de 700 km) y me comentó que era muy aficionada
a las rutas largas de senderismo, y que
había hecho muchas alrededor del mundo. Pero que el Camino de Santiago se
diferenciaba de todas, porque el Camino era especial.
Y efectivamente, es especial para aquellos
que vienen dispuestos a abrir los ojos, a no perderse nada, y sobre todo a
quien está dispuesto a mirar hacia dentro, a uno mismo, en muchas ocasiones por
primera vez después de un montón de tiempo.
Los anglosajones que vienen al camino, y que son legión (estuve esta vez con australianos, ingleses, irlandeses, galeses, norteamericanos, canadienses...) hablan de que aquí lo que se vive es "your journey": tu aventura, tu proceso, tu ruta personal. Y efectivamente, nunca es igual para nadie. Y para mi siempre ha sido distinta en cada año que he venido, más que nada porque yo, como todo el mundo, era distinto cada año.
Los anglosajones que vienen al camino, y que son legión (estuve esta vez con australianos, ingleses, irlandeses, galeses, norteamericanos, canadienses...) hablan de que aquí lo que se vive es "your journey": tu aventura, tu proceso, tu ruta personal. Y efectivamente, nunca es igual para nadie. Y para mi siempre ha sido distinta en cada año que he venido, más que nada porque yo, como todo el mundo, era distinto cada año.
Si hay algo poderoso en el camino es que
según frase que he hecho mía, "te quita las tonterías". Porque por
fin, teniendo tiempo para uno y además distancia con respecto a nuestras circunstancias
habituales, aderezado todo con el toque mágico de Santiago, se genera una
poderosa capacidad de "darse cuenta" primero, lo que desemboca en
claridad, y luego en determinación para aplicar esa claridad en la vuelta a
casa. No hay más que ejemplos de peregrinos que vienen sumidos en profundos
problemas personales de toda índole que vuelven después con otra manera de ver
y hacer mucho más constructiva para sus vidas.
El camino te reconcilia con el mundo y la
gente. Porque como ya escribí en el pasado pero no me importa reiterar, es el
mundo al revés. Un mundo donde reina la confianza, donde no importa qué haces
sino quien eres (tú, sencillamente, sin aditamentos), donde se busca lo que nos
une principalmente (¿de donde eres? es la frase más comentada después del
saludo mágico "Buen Camino").
Es un lugar en el que tener carece de importancia, y de hecho es un
obstáculo para avanzar. Nunca olvidaré otro de esos pequeños momentos mágicos
en Mélide paseando por la ciudad. iba a entrar a comprar algo en una tienda por
pasar el rato (es lo que hubiera hecho en Madrid, por ejemplo) y de repente me
dije: ¿para qué? si no voy a poder llevármelo. Y descubrí que no me hacía falta
comprar nada, y que en realidad sería una carga. Y eso ha significado una
potente metáfora para mi vida.
En el Camino el cuerpo, ese gran olvidado
recupera su hegemonía, pues sin él no hay nada que hacer. Yo voy al Camino sin
entrenar, y antes de comenzar hago un pacto con mi cuerpo y sobre todo con mis
pies, piernas, hombros, pulmones y riñones. Me comprometo a cuidarles y mimarles,
a tenerles muy presentes y a darles las gracias todos los días por su abnegada
y silenciosa labor. Y ¿sabes lo mejor? en 6 años viniendo, si haberme preparado
para ello nunca, jamás he tenido ni una sola ampolla. ¿casualidad? ¿causalidad?
tú decides....
Y ¿qué decir de lo que nos rodea? ¿del darse
cuenta del microcosmos tan alucinante que está en torno a nosotros y que
nuestro constante parloteo mental sobre otras cosas nos impide ver? En el
camino te reconcilias con la naturaleza, la vuelves a poner en valor, de nuevo
escuchas el delicioso deslizar del agua en un riachuelo, o agradeces la sombra de
las bóvedas majestuosas de robles centenarios. Te acostumbras a mirar en 360
grados, pues siempre hay más de lo que crees, y ese barrido visual enriquece el
cuadro que en otras ocasiones solo se queda en una miope mirada al mismo sitio.
Y lo mejor: la gente. Porque el camino te
reconcilia con la gente; porque ves a las personas en su mejor versión, sin
personajes:: Fran, Paty, Joel, Neil, Max, Petra, Alfonso,
Beatrice, Jasmin, Margaret... Porque el respeto prima, porque la escucha existe, porque la
cercanía es una premisa, porque la generosidad está en todos los sitios, porque
la humanidad con MAYUSCULAS se instala en la ruta para alentarnos a actuar como
lo que realmente somos: buenas y plenas personas. Hubo momentos siempre
pequeños pero grandes de lágrimas y gratitud. Ese instante donde estando solo
no podía ponerme bien la capa de agua, y un peregrino se para sin decir nada,
me coloca la capa y me ofrece unas galletas...

O cuando con María y Chad,mi maravillosa pareja compañera de aventuras, ella de Málaga y él australiano que me acogieron durante 3 días extraordinarios, nos encontramos un puesto de frutas y dulces en el camino y donde no había nadie: Sólo los productos, los precios, una caja para el dinero, y una frase: "Este es el verdadero espíritu del Camino; confiamos en ustedes, dejen las monedas, por favor". Se nos saltaron unas lágrimas de agradecimiento y sobre todo de dicha por la inspiración que suponía para nosotros y para otros este pequeño, extraño por escaso y estupendo ejemplo de lo que pueden ser las cosas si uno decide apostar por ellas.
O cuando con María y Chad,mi maravillosa pareja compañera de aventuras, ella de Málaga y él australiano que me acogieron durante 3 días extraordinarios, nos encontramos un puesto de frutas y dulces en el camino y donde no había nadie: Sólo los productos, los precios, una caja para el dinero, y una frase: "Este es el verdadero espíritu del Camino; confiamos en ustedes, dejen las monedas, por favor". Se nos saltaron unas lágrimas de agradecimiento y sobre todo de dicha por la inspiración que suponía para nosotros y para otros este pequeño, extraño por escaso y estupendo ejemplo de lo que pueden ser las cosas si uno decide apostar por ellas.
¿Hay gente que no ve esto y se centra en lo
que no le gusta, en lo que falla, en lo criticable del camino, o sencillamente
en venir pero no mirar? pues sí, claro que la hay.
Cada uno ve en el Camino un
reflejo de sí mismo, y por ello es imprescindible estar con los ojos abiertos
dispuesto a cuestionarte. Y es entonces cuando pasas por encima de los
ronquidos de un dormitorio de una albergue con decenas de personas compartiendo
la misma habitación, para centrarte en el privilegio que supone estar con tanta
gente de tantos paises, con un fin común, y que te deparan momentos
inolvidables preparando la cena en la cocina del alojamiento, y luego
compartiendo lo que tienes con otros a los que no conocías de nada minutos
antes. y ahí es donde te das cuenta que los seres humanos somos básicamente lo
mismo, independientemente del color, procedencia, edad, religión.... que esas
fronteras que nos separan han sido creadas por el propio hombre, por la
sociedad y la cultura en donde hemos nacido, y que por debajo de esas
fronteras, religiones , ideas y banderas, soterrada pero visible para el ojo
entrenado y dispuesto anida la esencia humana, la que nos une, ese lugar donde
se dan la mano las risas, el sufrimiento, el amor, la generosidad, el miedo,
las dudas,la amistad, el deseo de paz, la superación y la trascendencia.
Como
decía el poeta sevillano José Mª Maldonado:
"Corto de
vista,
quien acaba el
Camino
como turista"
Me llevo potentes lecciones para la vida de
esta mi experiencia estos días y comparto contigo algunas de ellas. Además,
tengo la certeza de que son las adecuadas para mi momento vital (el camino sabe
qué dar en cada momento).
1. Una de las lecciones es que se acabó la
prisa. que la prisa, la necesidad de correr es una enfermedad que está
generando el estrés y la falta de aliento vital y serenidad que la mayoría de
las personas busca, muchas veces sin saberlo porque no puede ponerle nombre.
Que la prisa está basada en la necesidad de alcanzar y lograr cosas, más y más
cada vez. Y que la pregunta que debo hacerme es: ¿para qué? y una vez
respondida esta primera cuestión, ¿como puedo conseguir mis metas vitales sin
tener que correr? Ya sabemos que las preguntas adecuadas cambian la vida. Y yo
ya he empezado.
2. la segunda lección viene determinada por el
fluir y tiene mucha relación con la anterior. Porque lo que me llevo es que hay
que confiar en la vida y en el universo, o dios, o cualquier otra divinidad en
la que creas. Y que cuando confias en que la vida puede depararte cosas
extraordinarias si la dejas, estas suceden de manera más sabia que cuando uno
planifica al dedillo lo que uno quiere. En este camino decidí hacer planes como
siempre, pero también aceptar lo que la ruta tenía deparada para mi y disfrutar
esa opción cuando sucediera. Y cuando
empiezas a vislumbrar la magia que existe en lo que sucede (Porque existe.
Cuantos más años tengo, más creo en la magia de la vida), te das cuenta que es
lo mejor que te podía pasar, si extractas la lección que implicaba, el maestro
encubierto que estaba allí para tu evolución.
Y cuando dejas que la vida fluya y que las
cosas sucedan, extrayendo lo mejor de ellas y los aprendizajes necesarios, cesa
la lucha y la existencia se torna mucho más fácil, serena y llena de lecciones
de sabiduría. Ahora miro lo que me
sucede con mucha más agudeza y obtengo lo mejor sin enfrentarme, aliándome a lo que sucede.
3. Y la tercera y gran lección: la importancia crucial de la gente a la que
amamos y que da sentido a nuestra existencia. Allí te das cuenta del poco
tiempo que consagramos a lo crucial de verdad, a las personas que nos importan
y a honrar que estén en nuestro camino y a dedicarles nuestro amor, cercanía,
cariño y voluntad de servir, compartir y pedir, como selectos compañeros de
viaje que son en nuestras vidas. Y ya le estoy dedicando más tiempo a mi gente,
a decirles que les quiero, a darles las gracias, o sencillamente a compartir un
ratito que antes estaba supeditado a las necesidades del Dios imperante y en
nombre de quien hacemos todo: el trabajo.
Así, que ULTREIA (hasta el infinito y más
allá), y te deseo ¡BUEN CAMINO!!!!
Que Ser y que Grandeza transmites. Gracias por estas reflexiones.
ResponderEliminarGracias por compartir tanto aprendizaje y reflexiones, para mi es una experiencia pendiente de hacer en un futuro próximo. Un abrazo.
ResponderEliminarGracias por compartir. Es cierto. Yo he hecho el camino sólo una vez, y sólo 152 kilómetros, pero no renuncio a hacerlo de nuevo. Entero.
ResponderEliminarLo hice en un momento importante de mi vida. Y lo hice con una persona especial. Se que ninguna de las dos cosas fue por casualidad. Me aportó muchísimo. Lo recomiendo a todo el mundo.
Me quedo, sobre todo con una frase de las que has dicho: "tener es un obstáculo para avanzar"
Cierto.
Grande Josepe, Grande Maestro!! Un honor haber sido tu alumno en la formación de Intecoach Excelencia En Coaching
ResponderEliminarUn post muy emotivo, revitalizante y lleno de Energía Positiva y Humanismo :))
Que palabras tan bonitas a la par que llenas de energía, sabiduría y amor. GRACIAS.
ResponderEliminar¿Para qué hacer solamente ese camino, si todos los caminos son igualmente sagrados? Por el mero hecho de haberse convertido en una moda del sistema, del establishment -incluido el católico-, ya se ha con vertido en un exhibicionismo, mundano. Y es que todo lo que triunfa está corrompido. Y luego a los condicionados e ignorantes los arrastra como si fueran robots por donde ellos quieren. Por eso es todo es una vulgaridad superficial.
ResponderEliminar¿Para qué hacer solamente ese camino, si todos los caminos son igualmente sagrados? Por el mero hecho de haberse convertido en una moda del sistema, del establishment -incluido el católico-, ya se ha transformado en un exhibicionismo, mundano. Y es que todo lo que triunfa está corrompido. Y luego a los condicionados e ignorantes los arrastra como si fueran robots por donde ellos quieren. Por eso es todo es una vulgaridad superficial.
ResponderEliminarExcelente Josepe, son lecciones de vida, muy profundas gracias por compartirlas. Eres una fuente de motivacion increible, especialamente para mi.
ResponderEliminarsaludos Teresa
Qué buen camino.
ResponderEliminarEl camino se hace cuando se recorre y cuando se piensa. Con tus letras ordenas la esencia de lo que crees haber vivido, no de lo que has vivido. Por eso siempre es distinto, por que tú eres distinto. Quizás el Camino sea recorrerte a ti mismo hasta que logres ser lo que vives, sin diferencias ni puntos de vista. Y así recorrer con familiaridad tus esquinas, sin miedo a las sombras. Ese es un Buen Camino, el que nunca has buscado y te recoge con generosidad.
Un fuerte abrazo, Alberto Francés.
Me ha gustado mucho lo que dices Josepe, desde dentro, como siempre. :)) Gracias.
ResponderEliminarVivir la vida paso a paso, llegar paso a paso... ¡Qué buen camino! Compartir tu experiencia de vida en este camino, me parece algo muy valiente, porque desnudas tu alma a todo el mundo. GRACIAS¡¡¡ Eres único.
ResponderEliminarUn abrazo, Belén
La descripción del Sendero que recorriste, me hizo recorrerlo junto contigo. Muchas gracias. Creo que lo de más valor que encuentras al hacer ese recorrido, es que te sales de una cotidianeidad que te impide regalarte espacios de silencio. El silencio es lo que más nos habla en la vida. Realmente agradezco que nos compartas con tal generosidad. Aprendemos juntos que dar es lo que más nos enriquece.
ResponderEliminarUn abrazo desde Guadalajara, México. No cabe duda que ya es un hecho que "Todos somos uno".
Compañero peregrino, es un honor y un placer el poder leer estas maravillosas palabras llenas de sabiduría.
ResponderEliminarGracias por compartir tu "buen camino" con nosotros y por hacernos descubrir este nuevo y mágico mundo.
Te deseamos mucha suerte en todos tus nuevos propósitos.
Un abrazo enorme!! María y Chad.
Desde la mancha con amor….
ResponderEliminarSi corro hoy, debo estar concentrado en no pisar las piedras, no me dará tiempo a disfrutar de mis sentidos ni a pensar, no veo el camino, me caeré. Si camino podría hasta cogerlas, cambiar la perspectiva, las de hoy, las de mañana……..
Lo importante en encontrar tu camino, ese por el que al pasear te da tiempo a escuchar tus pasos, sentir tus músculos, oír tu respiración, básico para saber como y donde estas, ser consciente de lo que te rodea. Te permite escuchar lolos pasos de los demás, alejarte o acercarte a ellos, tu eliges.... tu camino, tu linde, tu paseo marítimo.
Tu eliges tu camino y quien te acompaña mientras lo recorres.
A quien dejas ponerse a tu lado, sincronizar la pisada...
A quien dejas mirar en tu mochila, de quien la escondes, quien te ayuda con su peso cuando las rodillas comienzan a temblar, a quien dejas atrás, a quien dejas ir.
Quien te ofrece lo que tiene, quien quiere vivir a tu costa, quien paga la fruta del puesto, quien las coge y las tira.... para unos es una vida, para otros es subsistencia, En definitiva, la vida misma.
Claro, cualquier sitio podría valer o ser igual e incluso mejor por supuesto, estoy de acuerdo, cuantificar es tan personal.
No es solo el sitio , es tu ACTITUD......y en el camino de Santiago, se respira una GRAN ACTITUD, tan simple y complicado como eso.
Como dice Josepe, OJOS ABIERTOS.
ResponderEliminarVives una vida entera en el tiempo que dura el recorrido y de ti depende como de largo sea el día, los abrazos que compartas, el cuidado que prestes, el cariño que recibas, como te acueste esa noche, necesitamos sentirnos bien con nosotros, necesitamos sentir que somos NORMALES,, necesitamos vernos siendo NORMALES y ACEPTADOS.
Allí tienes todos los ingredientes para poder hacerlo, solo tienes que ponerte a caminar, acabarás donde tienes que acabar, con quien tengas que acabar, de ti depende.
Y no se me olvida, allí estás de vacaciones, con la de plástico en el bolsillo, "no pasas penas si no quieres".
En palabras un vendedor ambulante temporal llamado Rafael: "En el camino no se muere nadie".
En palabras de un vividor con posibles: “el camino es el mejor sitio para vagabundear y que esté bien visto”.
También se sufre, si se sufre, y eso si que no lo puedo explicar, lo tienes que vivir para sentirlo. Cada uno sufre a su manera, si tienes suerte te ataca donde te tiene que atacar, donde más lo necesites. Como lo que no mata engorda y como ya sabemos que en el camino no se muere nadie, en el camino SE CRECE.
La cuesta parece más dura si la miras desde lejos, te da tiempo a pensar en lo que vas a sufrir, es tan fácil alimentar los miedos, comen más que una lima.
Que mejor para el ser humano:
te marcas pequeños objetivos materializados en km diarios,
te alimentas muy bien después del esfuerzo, después de conseguir tu meta, tu recompensa.
Mientras compartes y te relacionas con personas,
de todos los países y edades, satisfaces tu curiosidad.
Te conoces...te dejas conocer... sin pedir nada, sin títulos, sin condenas, vives el momento, compartes un objetivo.
Solo nosotros sabemos porque acabamos un Señor Madrileño escritor, un Caballero Australiano valiente una Dama Malagueña todo Corazón, otra Malagueña, de adopción esta, llena de vida y sentimiento y un manchego guerrero que no reúsa una buena batalla, riendo y llorando alrededor de una mesa fundidos en un abrazo, como si de un reencuentro se tratase, no de una presentación. “Os quiero muchissssssmo”
Escribo de lo vivido, de lo sentido en mis caminos, como me he sentido en este sitio , la magia que he vivido en este último.
Tan sencillo y tan complicado, la magia está en cada uno de nosotros, la sientes, compartes o no… de ti depende.
Directamente proporcional al ángulo de la visión periférica e inversamente proporcional a la cadencia de tus pasos, pura física entonces.... ¿y no se nos presenta esta en infinitas ocasiones como mágica?
Gracias Josepe, por ser quien eres, quien te dejaste ver, por ser tu. Con solo dos frases, me hiciste volver a confiar en mi. No puedo ni imaginar lo que conseguirán hojas repletas de ellas........"BUEN CAMINO".
Un abrazo de más de 6sg.
querido Fran, qué bonito lo que dices y como lo dices, un lujo haberte tenido de compañero en el camino, y para ti otro abrazo de más de 6 segundos!!!
ResponderEliminarGRACIAS Querido Josepe por este Regalo!...por estas líneas de Profunda Reflexión que a Todos nos toca, que nos invitan a dejar de Correr y como decía el Maestro S.R. Covey: a "Poner Primero lo Primero"... Me queda muy claro que El Camino de Santiago, hay que ...Vivirlo!!...está en mis pendientes y ciertamente....QUIERO HACERLO,!
ResponderEliminarAbz desde el otro lado del Atlántico, L
Querido amigo y compañero de camino, muchas gracias por tus vivencias y simplemente decirte que se me han saltado las lagrimas solo con leerte, yo he descubierto (con mi mujer) este año el camino(hice de Logroño a Trabadelo) y no veo cuando llega el momento de poderlo terminar, y continuar mientras pueda con otros caminos, pero coincido y me identifico en todo contigo,
ResponderEliminarBon cami i una molt forta abraçada, de un Valençia.
Gran experiencia el Camino. Tengo 19 años, lo he hecho 2 veces y pienso repetir sin lugar a dudas. Marca un antes y un despúes.
ResponderEliminarTengo muchas ganas de leer tu libro, me muero de ganas de leer tu libro, donde podría conseguirlo?
Un saludo peregrino!
que lindo que compartas tan bella experiencia!
ResponderEliminarBuen camino!